Sergio Armando Castillo

Lomo les va a hacer falta”: “Profe toño”

2019-05-15 - Sergio Armando Castillo



A 16 años de su partida…



¿Quién no lleva en la memoria a algún mentor especial, diferente, que haya dejado huella en nuestras vidas? Todos, en algún momento de la formación educativa, tuvimos uno, sin duda. Y los días 15 de mayo, cada año, “Día del Maestro”, vale la pena recordarlos, aunque como a Francisco Antonio Valdez, ya no podamos verle más entre nosotros.

No fue un hombre común en las aulas. Francisco Antonio Valdez, se convirtió en poco tiempo, allá en la “prepa”, casi en un padre sustituto para muchos jóvenes que en esa etapa buscaban su propia identidad, objetivos, un rumbo claro, una carrera, ser alguien…

La historia, la religión, la disciplina, la organización, fueron sus fuertes.

No se diga la oratoria, la redacción, la orientación y el valor civil.
En 1983 comenzó a dar clases en el antiguo Instituto Educativo Cuauhtémoc, incorporado a la UACH, donde de inmediato se ganó la admiración de esas las primeras generaciones de la institución.

Centrado en la materia de Historia Universal e Historia de México, Francisco Antonio, nombrado por la mayoría como el “ profe toño”, poseía cualidades extraordinarias para hacer de esa asignatura, un verdadero deleite al escucharlo impartirla.

De hecho, a su clase nadie faltaba. Todos sabían que a veces las dos horas de aprendizaje serían, además de provechosas, sumamente divertidas y amenas, hasta el cansancio, ya que sin permitir –a la vez – ningún desorden en el salón, todos morían de la risa al ver al maestro Francisco, literalmente escenificar con gracia y marcado realismo, sonidos, gestos y escenas imaginarias, lo mismo de “La conquista” por Hernán Cortés, que de “La independencia” del cura Hidalgo.

Pero su labor en ese instituto que estuvo algunos años por la Flores Magón y Avenida Zarco, justo pegado a la primaria particular Vicente Guerrero, la cual a su vez quedaba frente al templo de la virgen del Carmen, instituciones auspiciadas por monseñor Quiñónez (+) no se concretaba al aspecto académico.

El profe “toño” era un entusiasta promotor de esa “prepa”, de las actividades de ésta y hasta de sus alumnos, de quienes frecuentemente la hacía de tutor, orientador y hasta consejero espiritual, dado su vocación por la creencia vertical en un catolicismo auténtico.

Él jamás figuraba, nunca se fotografiaba. Fue un docente entregado a la formación de sus discípulos, muchos de los cuales son ahora profesionistas dedicados, máster y doctos en sus respectivas áreas del conocimiento.

Algunos de quienes fueron sus alumnos, jamás podrán olvidarlo, debido a que aun después de haber cursado ahí el bachillerato, con el paso del tiempo, siguieron consultándolo, viéndole, siguiendo sus enseñanzas.

No obstante de haber sido de los fundadores de aquel Instituto Educativo de Educación Media Superior en Chihuahua, que ahora tiene extensiones en Juárez, Cuauhtémoc y otras ciudades, y de haber visto egresar más de 25 generaciones de ex alumnos, siempre predicó con el ejemplo de la sencillez, la austeridad, la rectitud, la verdad, y la búsqueda del bien común.

Directo, a la vez que mesurado y metódico, toño siempre tuvo la palabra y la guía exactas para encaminar a sus alumnos hacia la dedicación, claridad, empeño, el cultivo de los valores familiares, la bondad, la honestidad y el sacrificio de las cosas utilitarias y de las vanidades.

Más que profesor, Francisco Antonio representa aún para muchos de los que recibimos su sabiduría y consejo, un padre, un tutor, un amigo, un formador nato de hombres y mujeres de bien.

De entre las memorias de algunos que compartimos con el “profe” Toño, alguna clase, un curso, una plática y hasta algún regaño, o una recomendación de trabajo, un apoyo familiar, etc., quién no recuerda sus coloquiales frases y expresiones como: “Ahí de ti…si me fallas”, “Así te va a ir por incumplido”, “Lomo te va a ser falta… para aguantar la carrilla”.

O aquellas otras de profundidad como “Lo difícil se hace enseguida; lo imposible sólo tarde un poco más…”, “No hay peor lucha que la que no se hace”, hay que luchar: “A Dios rogando y con el mazo dando”, “El inteligente no es aquel que saca diez; sino el que sabe resolver problemas en la vida”, y muchas otras.

Organizador estudiantil, inspirador de federaciones de estudiantes, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, crítico del priísmo corruptor y del panismo hipócrita de los semitas mexicanos, Francisco Antonio era un verdadero catedrático, que sin embargo, entregó 20 años de su vida sólo a esa “prepa” privada, rechazando puestos públicos y cargos diversos.

Hoy las generaciones de sus alumnos a los que nos canalizó en la formación docente, debemos sentirnos orgullosos de él, como seguramente lo está su familia y los demás suyos, entre los cuales Aidé Sánchez, su afable compañera de vida y Mario su hijo varón mayor, seguramente continuarán su ejemplo invaluable y perenne.

A 16 años de su partida cumplidos en el 2019, el maestro toño, donde quiera que se encuentre, debe estar seguro y tranquilo de que su semilla formativa no ha muerto con su viaje no retornable, y que aquella máxima del Colegio Pre-Universitario “Cuauhtémoc”, donde nos ilustró: “Estudio alto querer”, persistirá siempre.




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