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Lunes, 20 de noviembre del 2017
A Dios sea la gloria.

Samuel Ochoa

Las nuevas crónicas del ciudadano regular XLIV

2017-02-06 - Samuel Ochoa

Hay mucha gente como yo, que le gusta pensar que el karma debe estar en equilibrio, para tener esa esperanza de que si sucede algo malo, tarde o temprano vendrá algo que lo compense y ponga todo en el relativo orden que se supone que debe tener.


Por eso digo que nos gusta pensar, porque también soy consciente de que no siempre ocurre así y en ocasiones pareciera que una balanza está siempre cargada hacia un solo lado y que no precisamente es el que nos favorece, pero a pesar de todo eso hay que tratar de mantener el ánimo.

Me recuerda mucho una serie televisiva de hace algunos años que precisamente hablaba sobre el karma y como este se ponían a equilibrar todo, incluso lo bueno si es que tenías pendientes por resolver; me refiero a “My name is Earl”.

Una descripción breve para quien no la conoce, la serie habla de un hombre llamado Earl (bastante lógico) que se gana la lotería por casualidad, sin embargo ese mismo día es atropellado, y aunque no sufre lesiones graves o irreversibles, de alguna forma comprende que eso fue porque el karma había empezado a equilibrar su vida, ya que durante mucho tiempo él fue poco agradecido y muy desgraciado con muchas personas, entendiendo que quizá no merecía su suerte y que se la empezarían a cobrar, así que antes de que algo malo suceda él mismo hace un listado de todas las personas a las que afectó y se pone a buscarlas para tratar de compensar lo que hizo.

Se trata de una serie cómica que trae muchas aventuras divertidas mientras Earl se dispone a hacer lo correcto, aunque en muchas ocasiones no sale como él esperaba, pero la mayoría de las situaciones las resuelve bien.

Pues aquí hay un capítulo interesante que habla precisamente de ese equilibrio inexistente, hasta cierto punto, en donde al tratar de ayudar a una mujer a la cual afectó hacía varios años, termina por encontrarse con un sujeto que a pesar de su mala actitud y pésimas acciones, estaba saliendo mucho muy beneficiado por la vida, en algo evidentemente injusto ante los ojos de Earl.

Debido a que el protagonista no logra comprender como el karma le permite estar desequilibrado, se pone a investigar todos los aspectos de la vida de este sujeto, sorprendiéndose cada vez más al ver lo afortunado que es y lo poco que hace para merecerlo.

El caso es que en un episodio de descontrol, el hombre termina por perder todo lo bueno luego de recibir un puñetazo en la cara por parte de Earl, lo que trae una serie de eventos desafortunados para él que a final de cuentas le ponen equilibrio al episodio, como se supone que debía ocurrir desde el principio.

Es televisión y siempre buscará dejarte un mensaje, no significa que la vida tiene que ser así e incluso he conocido historias de familias que han arrastrado éxito a pesar de no merecerlo, pero gracias a que alguien muy temprano en ese árbol genealógico hizo las cosas bien. Lo único que puedo pensar al respecto es que en algún momento eso se va a acabar y si no empiezan a echarle “buenas acciones” a la balanza del karma, los que vengan después de ellos serán los que tengan que pagar los platos rotos.

Pensamiento ingenuo si quieren, lo cierto es que la vida no necesariamente va a equilibrar las cosas si uno no lo hace, y a final de cuentas de la única balanza que te tienes que preocupar es de la tuya, y esperar que tu ejemplo les sirva a otros para que deseen hacer lo mismo.

Pero pensándolo bien, no puede haber bien si no existe el mal, no puede haber héroes si no hay villanos y quizá todos estamos en la misma balanza, por lo que nuestras buenas acciones son para compensar lo malo que hacen otros, aunque nosotros no nos demos cuenta.

Por eso no hay que cansarse de ser buenos, poner la balanza cargada hacia aquel lado de cierto modo sirve para compensar los errores que como seres humanos podamos cometer, porque tenemos que recordar que vamos todos en el mismo barco y si este se hunde, no habrá quien se salve porque pensó que estaba en otra plataforma. No importa si unos son malos y no merecen lo que tienen, el resto tenemos que preocuparnos por hacer las cosas bien.

Así que no le reclamen tanto al karma o a Dios, si es que así lo hacen, esto de la vida es un ejercicio diario que trae recompensas de forma diferente, y por lo menos debemos tener eso a favor en una conciencia limpia.

Pórtense bien entonces, lean mucho y si quieren vean esa serie, que trae muchos mensaje positivos.

Gracias por la lectura, gracias por sus mensajes, los sigo leyendo a través de mis redes sociales @rockydriller y en  mi correo electrónico samuel.ochoa@elpueblo.com.

Se despide el ciudadano regular. 




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