Carlos Jaramillo Vela

La columna

2018-12-03 - Carlos Jaramillo Vela


Primero de diciembre: el comienzo de una nueva historia.


El arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México, ha levantado entusiasmo y grandes expectativas entre la mayoría del pueblo mexicano, pero también ha generado animadversión en ciertos sectores políticos –principalmente en el PAN-, y suspicacia en los grupos empresariales de la comunidad nacional, así como en algunos círculos financieros internacionales. López Obrador llega a la jefatura del Gobierno de México precedido por insistentes y firmes compromisos de honestidad y determinación en el cumplimiento de sus propuestas de mejoría para el país; compromisos que habrán de convertirse tanto en principios generales de acción, como en resultados de su gestión gubernamental, pues en caso contrario su desempeño sería incongruente con la oferta prometida en campaña, y los mexicanos nos sentiríamos defraudados.

“No los defraudaré”, ha dicho en reiteradas ocasiones el nuevo mandatario mexicano –y su discurso de toma de posesión no fue la excepción-. Entre los principales puntos que forman parte del discurso ideológico-político que AMLO ha venido difundiendo durante los recientes años, figura el combate a la corrupción, que el ex priista oriundo de Tabasco haseñalado también de modo enfático en todos los foros y escenarios donde ha participado. Es este uno de los asuntos torales para la transformación que el país necesita, y que López Obrador anuncia como insignia de su ejercicio de gobierno –“Cuarta Transformación”, la ha denominado; en alusión a las etapas históricas anteriores: Independencia, Reforma y Revolución-, pues, aunque duela decirlo, se debe reconocer que la corrupción ha causado enorme daño a México.

Llama la atención la especie de desacralización que el nuevo titular del Poder Ejecutivo Federal parece estar decidido a imprimirle a la investidura presidencial,poniendo el ejemplo con la contrastantediferencia que su manejo personal empieza a reflejar respecto al de sus antecesores. Aspectos como la disminución del 50% de su sueldo, la venta del avión presidencial, la significativa reducción de su aparato de seguridad personal, la apertura para el acceso del público a la otrora residencia presidencial“Los Pinos”, y la natural cercanía con la gente, son muestras evidentes de una inusitada sencillez en el ejercicio del poder. El naciente gobierno lopezobradorista tiene serios retos frente a sí, nadie lo duda, pero su principal responsable cuenta con un nivel de confianza y respaldo popular extraordinarios. La deshonestidad en el servicio público, la rampante inseguridad y delincuencia, la desigualdad social y la pobreza, son, entre otros, algunos de los graves problemas que flagelan al país, y cuya evolución en los siguientes años servirá como parámetro para calificar el desempeño del gobierno de AMLO. Por lo pronto,es innegable que la novel administración tiene a su favor la confianza y esperanza generalizadas de la gente, pues existe la percepción pública de que a partir del 1 de diciembre de 2018 en México se ha comenzado a escribir una nueva historia.

Agradezco sus comentarios u opiniones:carlosjaramillovela@yahoo.com.mx



Comenta con tu cuenta de Facebook