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Lunes, 20 de noviembre del 2017
A Dios sea la gloria.

Sergio Armando Castillo

EL MAZACOTE, DE CORRAL…

2017-08-29 - Sergio Armando Castillo

El denominado Frente Amplio que promueven el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, para la elección presidencial del 2018 – Bueno, algunos de los exponentes de estos dos partidos-, está condenado al fracaso.


 

Y la razón de que no tendrá éxito, ni permeará en la ciudadanía mexicana, ni convencerá a la militancia, ni a lo simpatizantes de organizaciones políticas que lo promueven, es que está basado en la mezquindad, el egoísmo y los intereses o cuotas de poder de muchos de sus impulsores.

Si, como se ha dicho, ese frente es una estrategia para cerrarle el paso al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el año entrante y “sacarlo de nuevo de los Pinos”, tal vez el propósito sea loable, pero sin la fuerza política que realmente es la competitiva para ganarle al actual partido en el gobierno del a república, no hay viabilidad en ese objetivo.

Y si, al mismo tiempo, otro objetivo del citado frente, es debilitar al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y a su virtual candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, peor es el escenario, tanto para el PAN como para el PRD, pero sobre todo para el pueblo de México, que necesita una oposición y alternativa auténticas, para acabar con la aberrante hegemonía neoliberal del PRI y sus grupos de poder.

En este escenario me pregunto ¿Cuál es la motivación del gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, uno de los ideólogos del frente, para crear ese mazacote de agua y aceite?

Si su idea es replicar a nivel nacional, más o menos, lo que hizo en el estado en 2016, cuando aglutinó a grupos y fueras de centro izquierda y la sociedad civil, contra el proyecto continuista malogrado del PRI-Duarte, hoy defenestrado, el mandatario estará haciendo un error de cálculo mayúsculo.

Porque, al parecer, Corral Jurado olvida que en Chihuahua, el año pasado, contó con la emergente fuerza y apoyo de la mayoría de los “López-obradoristas” y otras agrupaciones sociales y políticas, que hoy día, no están hoy, ni estarán el año venidero, con el revoltijo político de frente amplio en el que está montado el mandatario.

El gobernador debe saber, analizar y ponderar, que esa infructuosa idea no es un frente genuino, son los acólitos del PAN, y los “moribundos” dirigentes del PRD, sin sus bases, los que lo mueven.

También tiene que darse cuenta, Corral, que su partido, el PAN, no va a renunciar a la candidatura presidencial para cederla a un perredista o a uno de sus aspirantes sin partido.

Todos han dicho en la derecha, que no lo harán, porque en los hechos, el “albiazul” tiene seis candidatos. Y han afirmado, casi todos, que no aceptarían otro candidato que no sea de derecha.

Entonces, se entiende que Javier Corral, esté con los acólitos panistas y que todos ellos piensen en métodos y proyectos democráticos para el “18”, pero lo que no puede comprenderse, es que la izquierda se pliegue a ellos.

El gobernador chihuahuense no debe olvidar que ya se cometió un error con Vicente Fox. Cuando no se sabía que la traición de ese tristemente recordado disléxico expresidente (Fox), iba a ser de tal tamaño.

El guanajuatense se comprometió a hacer un gobierno de coalición y no lo hizo, por ejemplo, justamente por los intereses económicos creados que siempre representó, tanto de personas y poderosos del PAN, como del PRI.

Ese ejemplo tiene que servirle a Corral, para comprender que un frente o una alianza mezquina, que no quiere reconocer a un liderazgo y popularidad que de forma natural avanza como favorito hacia la Presidencia de la República, va a despeñarse.

O acaso piensa él y sus coequiperos de ese frente, llegar a una alianza para hacer un gobierno que no funcione, otra vez? Será eso exactamente lo que quieren hacer?, un mazacote de agua y aceite que en las entidades del país, donde se han juntado, en nada cambiaron las cosas…

¿Qué estado de México, donde hubo alianzas PAN-PRD, se transformó algo sustancial o las circunstancias políticas, sociales y económicas? Lo que ellos quieren es seguir teniendo acceso al poder, no quieren cambiar el país, están intentado patrimonializar  al país, eso es todo.

Porque se pueden sumar unos a otros, sin embargo no hay fondo, no existe identidad ni conciencia de transformación social con ese tipo de frentes o alianzas “amplias”, sin consultar a su militancia o al pueblo.

Solo hay que imaginar, como cita el izquierdista mexicano Porfirio Muñoz Ledo, a la gran Francia de Le Pen, aliada con los socialistas, ¿O cómo concebir en Chile, que los pinochetistas se aliaran con los socialistas?

En nuestro país, es una burla, es la pérdida de la identidad de los partidos, es el poder por el poder, es la mezquindad de unos cuantos líderes partidarios y de grupos de poder, de regatearle el apoyo a quien verdaderamente puede encabezar una candidatura y un proyecto de gobierno de izquierda, y cancelar el neoliberalismo atroz y voraz de los las últimas décadas en México o otras partes del mundo.

A Javier Corral, gobernador de Chihuahua, reconociéndole su altura, preparación y mentalidad de avanzada, que sí, los gobiernos tendrán que ser de coalición, porque no da el sistema presidencial para más, nadie gana con más del 30 por ciento o 35% de los votos.

Pero la coalición debe ser en el Congreso, no antes. Los partidos tienen la obligación constitucional de presentarse a las urnas, y luego en las cámaras ya se verá que alianzas se proponen y pueden cuajar. Eso tiene que ser posterior, no ahora.

Cualquier gobierno tendrá que pactar con varias fuerzas políticas. Es indudable y normal. El sistema mexicano puede sobrevivir y rescatarse con un sistema parlamentario. Muchos, en los últimos  30 o 40 años han luchado por ello, para pasar a un esquema semi presidencial.

En el Congreso se puede trabajar colegiadamente como se hizo en el Constituyente a la Ciudad de México, donde MORENA y PRD votaron juntos en el 95 por ciento, por eso se logró el trascendental documento.

Pero, cada uno compite (por separado) en las elecciones, como en cualquier país del mundo. En los parlamentos se hacen las alianzas, y de hecho existen. Si se votan temas del petróleo, por ejemplo, es un tipo de alianza, si son temas de seguridad, son otras, no son las mismas para todo.

 Hay alianzas temáticas y políticas en el Congreso, el gobernador Corral, lo sabe, y está cierto también, de que los momios ni la gente están con el PAN, ni con el PRD para 2018,  y juntos, es evidente que no suman, sino restan, y también tiene que convencerse, de que ese mazacote de agua y aceite, siendo él, de probada tendencia o vocación liberal e izquierdista, no tiene viabilidad ni sustento, porque la izquierda real no lo aprueba, ni tiene apoyo de la mayoría de las voluntades de su partido.

Si no, al tiempo!!




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